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domingo, 15 de noviembre de 2009

Himno al Mar



Oh mar! oh mito! oh largo lecho!
Y sé por qué te amo. Sé que somos muy viejos.
Que ambos nos conocemos desde siglos.
Sé que en tus aguas venerandas y rientes ardió la aurora de la Vida.
(En la ceniza de una tarde terciaria vibré por primera vez en tu seno).
Oh proteico, yo he salido de ti.
¡Ambos encadenados y nómadas;
Ambos con un sed intensa de estrellas;
Ambos con esperanzas y desengaños;
Ambos, aire, luz, fuerza, oscuridades;
Ambos con nuestro vasto deseo y ambos con nuestra grande miseria.

Jorge Luis Borges

Aprender a aprender



Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia
entre sostener una mano o encadenar un alma,
y uno aprendre que el amor no significa recostarse,
y que una compañía no significa seguridad,
y uno empieza a aprender
que los besos no son contratos,
y los regalos no son promesas
y uno empieza a aceptar sus derrotas
con la cabeza alta y los ojos abiertos.
Uno aprendre a construir todo su camino en el hoy porque
el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes,
y los futuros tienen una forma de caerse la mitad.
Después de un tiempo uno aprendre que es
demasiado, y hasta el calorcito del sol quema.
Así que uno planta su propio jardín,
y decora su propia alma,
en lugar de esperar que alguien le traiga flores.
Y uno aprende que realmente puede aguantar
que uno realmente es fuerte,
que uno realmente vale,
y uno aprende y aprende
y con cada adiós... uno aprende.

Jorge Luis Borges